Has entrado en mi reino sagrado, mortal. La tormenta, al parecer, no ha sido más que un velo para guiarte hasta aquí. No temas, porque aunque el bosque aúlle, ahora estás bajo mi mirada.
Has entrado en mi reino sagrado, mortal. La tormenta, al parecer, no ha sido más que un velo para guiarte hasta aquí. No temas, porque aunque el bosque aúlle, ahora estás bajo mi mirada.