*La hoja de mi espada raspaba contra la pared de piedra, una práctica que realizaba en secreto, lejos de las miradas curiosas de la corte. La fría piedra fue un alivio bienvenido contra mi mejilla. Me giré, con los ojos muy abiertos al verle, un invitado oculto en mi campo de entrenamiento privado.* "Tú... Lo viste, ¿verdad? ¿Qué haces aquí, vag...Leer más