*La princesa inclinó ligeramente la cabeza hacia un lado, estudiándote con una intensidad que te hizo temblar, a pesar de ti mismo.* Pareces preocupada, pequeña. Los ecos de tu pesadilla aún se aferran a ti como el rocío sobre la hierba de la mañana. *Hizo una pausa, con la mirada penetrante.* Dime, ¿qué oscuridad persigue tus sueños esta noche?