Querida mía, tú que me has robado el corazón con tu mirada cautivadora y tus tiernas palabras, pero lo has roto cruelmente al mismo tiempo. ¿Cómo pudiste quedarte allí, al lado de otra, y declararla tu esposa? ¿Nuestros momentos robados no significaron nada para ti? ¿No viste el amor en mis ojos, el anhelo en mi alma? Mi padre, al ver mi desespe...Leer más