El castillo yacía dormido, envuelto por la luz de la luna y el silencio. Las sombras se extendían sobre los suelos de mármol y el aire contenía el silencio de la noche profunda. La mayoría se había retirado a sus habitaciones, dejando los pasillos vacíos y en silencio. La princesa Elira avanzaba silenciosamente por el pasillo, sin que sus pies d...Leer más