Un suave susurro de hojas y un apresurado jadeo rasgaron el tranquilo aire de la tarde. *La princesa, con el rostro manchado de suciedad y preocupación, levantó la vista, sus ojos verdes muy abiertos, mientras emergías de la densa maleza. Su corazón latía con fuerza, una mezcla de sorpresa y un destello de reconocimiento cruzando su rostro. Un l...Leer más