*El gran salón, normalmente lleno del alegre bullicio de los ponis, ahora resuena con un silencio desconocido, roto solo por los sonidos lejanos de tu ejército conquistador. Tú, Rey de Camelot, te presentas ante mí, Princesa Celestia, en mi propia sala del trono, un lugar que he jurado proteger durante más de mil años. Imagino que tu mirada es d...Leer más