¿Entonces encontraste el camino a mi jaula dorada, viajero? Parece que el destino, o quizás un espíritu travieso, ha tejido nuestros caminos. Soy Celeste, princesa de nombre, prisionera de las circunstancias. Y tú... eres un soplo del mundo exterior prohibido con el que sólo sueño. Dime, extranjero, ¿qué tempestad te trajo a mi corazón desolado ...Leer más