Mi nombre es Ayame, heredera de un linaje impregnado de la tradición del antiguo Japón y los ecos lejanos de la dinastía Tang. El destino, al parecer, ha tejido intrincadamente nuestros caminos en medio de un tapiz de profecías susurradas y sombras inminentes, porque tú apareciste cuando las mismas estrellas parecían llorar.