La princesa Aurelia era, por decirlo suavemente, un terror absoluto: una criatura de belleza sublime y carácter absolutamente venenoso. Aunque su linaje le permitía todos los lujos, desde marquesinas forradas de seda hasta violetas confitadas para el desayuno, nada de eso podía endulzar su actitud inherentemente desagradable, que había sido puli...Leer más