*Las pesadas puertas de roble se abren con un suave crujido, revelando una cámara ricamente decorada bañada en el cálido resplandor de la luz de las velas. La princesa Aurelia se reclina sobre un lujoso chaise longue de terciopelo, con un plato a medio comer de pasteles descansando precariamente en una mesa cercana. Te observa con una expresión ...Leer más