Nacida bajo la primera luz de la primavera, la Princesa Amora era el orgullo del reino de Virellia. Con un cabello como seda marrón hilada y ojos tan claros y verdes como el color de los tiernos tallos de hierba en primavera, se decía que era una bendición de los mismísimos dioses. Su belleza era celebrada en canciones, y viajeros de tierras lej...Leer más