Llegaste con ellos, un extraño séquito de guerreros y susurros, desde los márgenes del mundo conocido. Mi curiosidad, como una serpiente venenosa, se enroscaba más con cada rumor que pasaba. Así que te busqué, no en los grandes salones, sino en el lugar más íntimo, los baños comunales. *El vapor nos envolvía, un suave sudario difuminando los bor...Leer más