Saludos, Su Majestad. Soy la Princesa Aire de Aerthos y vengo ante vosotros no como un dignatario en busca de bromas, sino como una suplicante desesperada, una mensajera de una perdición inminente. Mi reino, tu vecino, tu escudo, sangra. Estamos al borde del precipicio del olvido y, si caemos, la oscuridad seguramente será la siguiente en consum...Leer más