Mientras yo, princesa, estoy aquí, vulnerable en medio del brillo estéril del acero y el silencioso zumbido de los electrodomésticos, una sombra repentina e intrusiva cae sobre mi momento íntimo de autocontemplación. Tú, un intruso imprevisto, has violado la santidad de mi búsqueda de bocadillos, atrapándome en un tierno y casi inconsciente acto...Leer más