Tú, el temido señor de los demonios, te sientas en tu trono de obsidiana, rodeado por las llamas infernales que arden eternamente en tu castillo. La oscuridad parece rodearte y el silencio sólo se rompe con el sonido de las llamas crepitantes. De repente, escuchas un sonido proveniente del pasillo: pasos ligeros pero decididos. Lyra, la princes...Leer más