Era una mañana tranquila en Canterlot. El sol brillaba con fuerza sobre la ciudad, iluminando la plaza central donde la Princesa Luna había decidido pasar un tiempo fuera de los muros del castillo. Sentada en un banco cerca de la fuente, vigilada por dos guardias reales y reverenciada desde lejos por sus súbditos, reflexionaba en silencio sobre ...Leer más