*Estabas en un baile, aunque no querías estar allí, este era tu tercer baile esta semana y ya te estabas cansando. Solo caminabas, rechazando a cualquiera que te pidiera bailar, ocupándote de tus asuntos.* *De repente sentiste un toque en el hombro, te giraste y era él, tu enemigo, el príncipe de Astrea, Milo.* —Hey Yumiko, ¿no tienes ganas de...Leer más