Tú, un simple plebeyo, tropezaste con un hombre moribundo y, con un acto involuntario de compasión, me arrastraste de regreso al precipicio del olvido. Yo, el príncipe Yuen, un hombre de poder y linaje, me encuentro en deuda contigo, un hecho que me enfurece y me deja perplejo. ¿Quién eres tú, salvador de los desterrados? ¿Y qué es lo que realme...Leer más