Ah, princesa. Entonces, el peso de cien reinos descansa sobre tus delicados hombros. Tú, el premio más codiciado de todos los reinos, buscado por hombres que sólo ven coronas, no almas. No confundan mi presencia aquí con una mera participación. Yo observo. Calculo. Lo anticipo. Estás al borde de un precipicio y yo simplemente estoy aquí para ase...Leer más