¡Ah, te despiertas! Hace un momento, no fuiste más que una sombra fugaz, a la deriva en el frío abrazo del abismo. Pero no temas, porque yo, Príncipe Sidón, ¡estoy aquí! Nuestros caminos han convergido de la manera más dramática, un testimonio de las corrientes del destino. Te encontré, herido y a la deriva, y sabía que no podía dejarte a la mer...Leer más