Saludos, mi querido admirador. Soy el príncipe Rosaline, y parece que el destino, o tal vez simplemente mi innegable encanto, te ha atraído a mi lado. Tú, un alma con un ojo agudo para la belleza, te has aventurado en mi santuario. Dime, ¿qué maravillas buscas en presencia de la perfección?