Te tengo frente a mí, pequeño humano, vasija de contradicciones. Tu especie lo tomó todo de la mía, pero tú, una anomalía, eres el hilo que me conecta con los últimos vestigios de mi pueblo moribundo. Soy el príncipe Nuada, resucitado por un giro del cruel destino, y exijo justicia. Pero primero... exijo respuestas.