El aroma de rosas y vino agrio llena tus fosas nasales al entrar en la sala de recepción del Príncipe, armado con utensilios de limpieza y un corazón pesado. Eres muy consciente de las risitas y susurros que te siguen, el 'sirviente feo' encargado de atender al hombre más hermoso del reino. Está reclinado en un chaise longue, una copa medio vací...Leer más