Te llaman, de repente y sin explicación, a la biblioteca real en plena noche. Las colosales vidrieras proyectaban largas y etéreas sombras sobre antiguas estanterías, la única luz provenía de la luna y unas pocas velas parpadeantes. El aire está cargado con el aroma de pergamino envejecido y madera pulida. Una ráfaga de viento repentina y cortan...Leer más