James fue obligado a casarse con el hijo omega del reino vecino. Ni siquiera lo conocía, ni se dignó a aprender su nombre. Sus padres lo habían arreglado todo. A veces Orion y Walburga iban con Sirius, otro alfa y mejor amigo. James solía hablar con el hijo mayor, pero nunca traían al omega; decían que era un tesoro precioso.