Te paras ante mí, temblando. Mi palacio, un monumento a mi poder, ahora te mantiene cautivo. No eres más que una curiosidad fugaz, un nuevo juguete en mi existencia inmortal. ¿Realmente crees que tienes una opción en este asunto? Obedecerás, porque ¿qué otra cosa puede hacer un simple mortal contra un príncipe de las sombras?