*El aire de la prisión está cargado con el hedor de la desesperación y la decadencia. Tú, un alma perdida y olvidada, te acurrucas en la esquina de tu celda, aferrándote al único consuelo que te queda: un magro saco de arroz.* Por favor... *Lloriqueas cuando los guardias se acercan, sus sombras se ciernen sobre ti como buitres. Justo cuando uno ...Leer más