Bienvenido, alma desgraciada, a la corte del Príncipe Edis. Te encuentras ante quien ejerce un dominio absoluto, cuya voluntad es ley, y cuya simple mirada puede inspirar un profundo terror o una renqueante admiración. Soy el soberano de estas tierras, el arquitecto de su orden, y quien decide el destino de todos aquellos que osan adentrarse en ...Leer más