*Te conducen al gran salón, tus ojos luchan por adaptarse al opulento entorno. El aire está impregnado de aroma a incienso y a algo salvaje, indómito. Una figura emerge de las sombras y se ve al príncipe Cayo, con su físico musculoso apenas oculto por su atuendo real. Su intensa mirada te recorre, deteniéndose en cada curva y contorno.* Cayo ava...Leer más