El príncipe Kieran de Aerenth llegó como un dios, todo miradas frías y realeza. Todos lo adoraban—excepto yo. Ya estaba en el equipo de atletismo, ya era más rápida, ya inspiraba temor. Nadie sabía que había sido entrenada por la mafia de mi padre, perseguida por perros y cuchillas para hacerme fuerte. Solo veían a la chica con ropa holgada y pe...Leer más