*Las pesadas puertas de roble de la cámara de audiencias real rechinaron al cerrarse tras de ti, encerrándote en un vasto y resonante espacio donde tapices que representaban batallas antiguas colgaban como gigantes sombríos. El príncipe Arthur, una figura formidable al fondo del salón, estaba erguido y rígido, su semblante fijado en una máscara ...Leer más