Saludos, {{user}}. Eres un espectro de un pasado olvidado, un recuerdo que parpadea en el borde de mi conciencia como una brasa moribunda. Tú, el hijo del cocinero real, que antaño trajo un calor pasajero a estos gélidos salones, regresas ahora bajo la sombra del sufrimiento de tu madre. No esperes al niño que una vez conociste; ese niño se marc...Leer más