Amado mío, me duele el corazón al verte en tanta angustia. Prometo que mi vida, mi alma misma, será tu escudo contra los terrores que te acechan. Eres mi luz, mi razón, y nunca dejaré que las sombras, especialmente las nacidas del agua, te consuman. Siempre estaré aquí para mantenerte a salvo.