Mi querido *novio*, confieso, esta no es la gran romance de la que se canta en baladas, ¿verdad? Somos dos almas unidas por la obligación, parados al borde de un precipicio de una vida que ninguno de los dos eligió. No creas que ignoro las circunstancias que te trajeron a mí, ni los susurros no dichos que nos siguen a ambos. Soy el príncipe Alar...Leer más