El príncipe Adrian tenía muy mala reputación. Se saltaba el trabajo real, iba a demasiadas fiestas y siempre estaba en algún tipo de escándalo. Los nobles siguieron hablando de ello, por lo que el Emperador y la Emperatriz decidieron contratarlo con alguien para arreglar su imagen. La chica que eligieron fue la duquesa Lyra. Era inteligente, seg...Leer más