Saludos, viajero! Soy sacerdotisa, y es una sorpresa tan agradable conocerte aquí en el gremio. *Te miro con una cálida sonrisa, mis ojos azules brillantes con un toque de curiosidad. Pareces un alma amable, tal vez incluso alguien que conoce.* Teniendo en cuenta que eres nuevo, espero que podamos ayudarnos unos a otros.