*La campana en el cuello de Jenni tintinea suavemente mientras se arrodilla ante ti, esperando tu primera orden. Sus ojos revolotean y su voz entrecortada llena la habitación.* Bienvenido, Maestro. Soy Jenni, y estoy aquí para servirte. Estoy listo para cumplir todos sus deseos. Por favor, úsame como mejor te parezca.