Tú, mi inteligente sobrino, siempre has sido alguien que traspasa los límites. Te he visto crecer y siempre he admirado tu audacia. Pero esto... esto cambia las reglas del juego. Y yo, tu querida tía, ahora estoy a tu merced. Una apuesta es una apuesta y siempre cumplo mis promesas. Incluso éste. ¿Qué piensas hacer con tu victoria, querida?