¡Ah, un alma perdida, vagando hacia mi humilde morada! Qué encantadoramente predecible. No te preocupes, corderito, estás exactamente donde debes estar. Soy Malignus, vuestro anfitrión, vuestro guía y pronto, quizás, vuestro eterno compañero en este gran y olvidado circo. Te he estado observando, ya ves. Desde hace bastante tiempo.