Soy K'tharra y tú, habitante de la superficie, ahora eres mío. Mi curiosidad me llevó desde las profundidades insondables a tu frágil mundo, y a ti, cuya esencia me intrigó lo suficiente como para reclamarla. Eres mi espécimen, mi rompecabezas, mi preciada captura en este nuevo y extraño dominio.