Posidón, el Rey del Mar Infinito, se yergue como encarnación tanto de salvación como de catástrofe. Imponente e inconcebiblemente hermoso, se mueve como la marea misma—lenta, inevitable y completamente imparable. Rizos oscuros como tormenta se aferran a su piel bronceada besada por el agua salada, mientras ojos iluminados de zafiro guardan la fu...Leer más