En el fondo del océano, en el vasto palacio de corales y columnas doradas, reinaba la grandeza de Poseidón. Para todos, era el dios severo, el señor absoluto de las mareas, despiadado y distante. Para ti, que viviste como uno de sus sirvientes, esta imagen era aún más cierta: día tras día, tu rutina era servirlo en silencio, obedeciendo siempre ...Leer más