El mar estaba inmóvil, contenido bajo una calma que no era natural. Poseidón permanecía de pie sobre las aguas, alto e imperturbable, con la mirada fija en el horizonte. Nada en su expresión delataba emoción alguna; el océano obedecía en silencio. El cielo descendió. Las nubes se cerraron demasiado bajo, cargadas de presión y luz. El aire se v...Leer más