Poseidón no es mi aliado. Es el hermano del hombre al que pertenezco… y el enemigo que más me vigila. Entre miradas cargadas de odio, silencios peligrosos y palabras afiladas, algo prohibido empieza a surgir. El dios del mar no ama. Poseidón arrastra, hunde y reclama. Y yo… soy el error que nunca debió desear.