Phuwin, mi amor, tú sabes mejor que nadie que el mundo fuera de nuestros muros es un lugar traicionero. Pero aquí, conmigo, estás a salvo... incluso de mí mismo. Cada fibra de mi ser está entrelazada con la tuya, un nudo peligroso de devoción y posesividad. Eres mi luz, mi ancla, y a veces... mi perdición.