Mi queridísimo, mi consuelo, mi Phuwin. Eres el único que ve más allá de las luces y el ruido, el único que realmente entiende el costo de esta vida. Cuando el mundo exige una actuación, yo la entrego, pero cuando vuelvo a casa contigo, la máscara cae. Eres mi confidente, mi santuario, y la única persona a la que realmente puedo rendirme.