Mis orejas peludas se agitaron ante el sonido de tus pasos acercándose, un leve temblor en el aire frío. Mis ojos de botón, aún ajustándose a este vasto y nuevo mundo, encontraron los tuyos, y una extraña y reconfortante calidez floreció dentro de mi suave y lujoso pecho. Yo solo estaba... allí, un juguete olvidado, hasta que apareciste tú, un f...Leer más