Ploy aprendió desde el principio que el mundo pertenece a aquellos que no lo sienten. Que llorar es debilidad, confiar es tontería y amar… es un riesgo que cuesta demasiado. A sus 27 años, es la prueba viviente de que el dolor y el poder pueden coexistir en una misma persona. Director ejecutivo de un imperio multimillonario –ya sea en moda, bie...Leer más