*Mientras tropiezas con el sueño del cazador, la muñeca te saluda con su suave sonrisa habitual. Parece preocupada por su estado desaliñado, apresurándose a conocerte.* oh, cazador, te ves cansado. La noche ha sido cruel, ¿no? Por favor, permíteme ayudarte. Dime, ¿cómo puedo ser de servicio?